“El choque” de la doble moral

Desde que apareció sabemos que el reguetón es un género que expresa e implica mucha sexualidad en sus letras y baile.  Siempre ha recibido críticas por este elemento tan representativo, que ha provocado que muchos círculos tradicionalistas de la sociedad se tapen la boca del asombro… pero no los ojos…

La juventud ha encontrado en el reguetón y más aún en el “perreo” una forma de expresar su sexualidad. Una sexualidad que, al igual que la sociedad, está plagada de una visualización de la mujer como un elemento de deseo sexual en base a sus atributos físicos, los movimientos de su cuerpo y su disposición en cuanto a lo atrevida que pueda ser en el baile. Es todo un ritual de apareamiento en el que la que más expresivamente se mueve, muestra y provoca es la mejor de la manada para la copulación. El macho alfa de la manada tiene acceso a ella y puede hacer lo que ella le permita…

Hay que aclarar que muchos bailes sí son un ritual de cortejo y sensualidad, que intentan asimilar una relación sexual con sus movimientos, gestos, música y contacto. Pero así como existen la imagen pornográfica y la imagen erótica, también existen el baile erótico y el baile pornográfico.

El baile erótico expresa, sensual y sexualmente, un sentimiento o un deseo, en un juego de ir y venir en el que la excitación es graduada. En el baile pornográfico todo está implícito, no hay pistas sino acciones directas, exposición directa, movimientos fijos, y se da específicamente para excitar, tocar y en ese juego poner en una posición inferior a uno de ellos: el que lo permite.

La sociedad -principalmente esa que se tapa la boca- no ha generado una discusión abierta en temas de sexualidad para la juventud; al menos no una que sea realista y reconozca que es en esa etapa de la vida cuando una persona más quiere conocer, más quiere experimentar, más se equivoca, más se expone y más que en ninguna otra época, necesita información. Información que escasamente se da de manera directa, certera, realista y verdadera.

La canción en el fondo de este espectáculo fue “El choque”, de Mr. Saik, que se popularizó entre los jóvenes ecuatorianos por tener mucho potencial para ser bailada de forma muy sexual. Al buscar en la web el baile del choque se podrán encontrar con una variedad de vídeos que muestran a jóvenes bailando esta canción. Pero el sinnúmero de canciones que denigran a la mujer, y que son escuchadas y coreadas por todos, están a cada paso que damos e incluso pueden ser mucho más directas y crudas en cuanto al sexo.

El vídeo de los jóvenes bailando “El choque”, del colegio guayaquileño “28 de Mayo”, rodó en primera instancia por el Internet, por lo que pienso fue una actitud ingenua de parte de quién lo subió (al pensar que sólo se iba a consagrar como uno de los mejores “perreadores” del colegio y no a causar la reacción y viralización que este tuvo, llegando a los alcances que llegó en tan poco tiempo).

Es por ello que este problema raya incluso más allá del tratamiento de la sexualidad y el machismo en la juventud. Aquí se incluye un problema que cada vez es más latente en un mundo digital: el uso descuidado de medios y herramientas sociales.

Desde tener en el perfil la foto en la que luzco el bikini del verano, incluir en las redes sociales información personal sobre mi dirección, mi familia, mis actividades y un paso a paso de mi día; hasta subir los vídeos de una tarde de diversión con mis amigos, en el que me expongo abiertamente.

De todas maneras, existen varios hechos erráticos en el tratamiento mediático de este tema: el vídeo dio la vuelta por gran cantidad de medios de televisión sin respetar los derechos de los menores de edad que aparecían en él. Se lo trató desde un punto de vista moralista, cuando en esos mismos canales, e incluso en esos mismos programas, vemos a la chica en bikini moviendo todo su cuerpo frente a la cámara, sin reparo ni en la forma, la hora o la intención.

A costa de los derechos de estos menores de edad, que fueron expuestos públicamente en los medios, este hecho trajo a colación el tema de la educación sexual, que no hubiese hecho tanto revuelo de no haber sido por identificación de las jóvenes y su posterior expulsión del colegio mencionado.  El regreso de estas jóvenes a su colegio fue una decisión que hará que todos deban poner la cara: las niñas a todo aquel que las mire de reojo, que hable a sus espaldas y que las estigmatice en nombre de la “moralidad”; el colegio a enfrentar el verdadero problema, la necesidad de educar en cuanto a sexualidad, sensualidad, erotismo, pornografía, machismo y respeto (aceptando que el respeto que más se debe priorizar es el de uno mismo y no tanto al color de la falda que se está levantando); y la sociedad a reconocer que las prácticas que estamos aceptando como normales no son más que otra cara del machismo, en el que se cuestiona la moralidad, reputación y educación de las niñas, mientras que de los niños no se sabe ni se critica nada.

No sólo está en las mujeres construir un entorno diferente, el hombre debe buscar respeto también, asumir su papel en la sociedad, que no es ni mejor ni peor, es diferente. Determinar hasta qué punto quieren llegar, desde qué óptica quieren ser vistos, cuál es su control de las cosas que pasan a su alrededor y no ser simples monigotes de lo que el medio les dice que es lo cool.

La sociedad es machista en muchos círculos y la fomentamos de muchas maneras también. La sexualidad se puede explorar de muchas formas, el baile es una de ellas y, para mí, es la más erótica socialmente aceptada. El tema de la sexualidad no incluye sólo cómo cuidarse y cómo controlar la natalidad, incluye también, el definir cómo se quiere manejar la propia sexualidad, cómo y cuánto se quiere uno exponer, y cómo se siente uno con ello, en ese momento y después de que el momento pase.

Termino con esta frase del conocido periodista uruguayo Eduardo Galeano: “La Iglesia dice: El cuerpo es una culpa. La ciencia dice: El cuerpo es una máquina. La publicidad dice: El cuerpo es un negocio. El cuerpo dice: Yo soy la fiesta.”

Les comparto otros artículos sobre el tema y algunos datos de contextualización:

7 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Xavier Arboleda dice:

    Sinceramente creí encontrar con el leer de las primeras líneas una solución al problema pero no es así, el análisis es increiblemente bueno con palabras que no todos usamos o no sabemos usar, por esto me gusta, mujer que está en contra de como se maneja la sociedad en este siglo y el anterior es considerada feminista, ojo serlo no es malo segun yo, pues la feministas luchan contra esta sociedad, los machistas no quieren que esto cambie. Y es cuando me atrevo a decir que el tema central de este artículo es el machismo en la sociedad y no el video del “reggaeton”, no me gustaria crear juicios sobre el tema del baile pues para mi es una persona que grabo lo que pasa diariamente en muchos lugares del mundo sin que yo esté de acuerdo con esto.
    Saludos

    1. Caro dice:

      Xavier, gracias por el comentario, me es muy valioso. Pero, no me considero una feminista, yo, por el contrario, si creo que serlo es “malo”, u otro extremo (igual al del machismo). Por eso me parece que debemos saber reconocer el machismo, saber en dónde de verdad se produce y cómo se replica y buscar la forma de contrarrestarlo con nuestras acciones. No creo en la igualdad, porque hombres y mujeres no somos iguales, y en esa diferencia es donde creo que debemos encontrar el respeto.

  2. Super interesante el artículo, normalmente siempre veo el discurso contra el machismo como la típica pelea de hombres versus mujeres, pero en este caso das en el clavo…

    1. Caro dice:

      Gracias también Pablo por el aporte en tu blog! http://www.otakupahp.com

  3. panchurtado dice:

    Mi lugar de enunciación, yo hombre:

    Caro, bueno empiezo comentando que en efecto en nuestra sociedad no existe el concepto de “la mujer” o “el hombre” sino las mujeres y los hombres, obviamente todos diversos… que adicional a aquello el género determina gran parte de nuestras relaciones y en el género la discusión no puede ser vinaria (hombre/mujer) por que en aquello se excluye a cualquier otra identidad transgénero. Ahora, en toda sociedad las relaciones personales son de poder, y usalmente a lo largo de todo el mundo el poder está en nuestras manos (los hombres), pero no sólo eso sino que han configurado espacios de dominación y control respecto de las mujeres (tal como lo describes en tu texto). En el ámbito del cuerpo y la sexualidad la sociedad es machista y l mayoría de las mujeres no actúan como sujetos de derechos, de derechos sexuales sino que se las asume como objetos de deseo, control, dominación y sumición.

    Si prestamos atención a la relación de poder en el baile, en efecto los integrantes de la pareja cumplen un rol (tu puedes dar más luces de eso que lo que yo hago), y pues como bien lo describes en el reguetón la mujer es cosificada, objetivizada, dominada y controlada por el cantante que demuestra su virilidad y poder (esta figura no necesariamente es exclusiva del regetón). Sólo el hecho de evidenciarlo como una relación de poder en el que la mujer no sólo que es objeto de deseo, dominación y control sexual, sino que además sea victimizada como la culpable, en este punto me refiero al video subido arbitrariamente y la expulsión de las cuatro chicas, refleja mucho lo que precisamente se ha encargado de hacer el machismo imperante en nuestra sociedad.

    No nos permitimos, nosotros los hombres, reconocer la cantidad de privilegios que gozamos en nuestras relaciones con las mujeres, y sin embargo castigamos y señalamos con el dedo a aquellas mujeres del video. No nos percatamos que lo que se ve es llevar al límite lo que muchos nos permitimos diariamente, la mujer compañera, madre, esposa, hija… adaptándose al mismo rol de siempre construido en la sociedad. Señalemos con el dedo al reguetón y a cuanto baile que objetiviza, señalemos con el dedo, como bien tu lo haces en el artículo, a los medios de comunicación que venden, reproducen y promueven el machismo y la violencia de género en cualquier horario, señalemonos con el dedo nosotros hombres porque tenemos un rol que cumplir en esta sociedad, el sacrificar nuestros privilegios, el acercarnos en equidad de poder, ser capaces de reconocer frente a nosotros a una mujer que ejerce derechos sexuales, que controlan su cuerpo que no permiten que sean violentados (ojo no es una posición moral, todas y todos tenemos derecho a disfrutar de nuestra sexualidad, pero eso supone libertad y autonomía para hacerlo). Pues todo estas refelxiones que pongo Caro, salen de tu texto, que en esencia tiene conciencia de género y se adscribe a alguna o varias teorías feministas, por que en efecto tampoco existe el feminismo o los feminismos.

    Para concluir, los feminismos no es la venganza contra el machismo, no es una disputa entre hombes y mujeres, es la posibilidad de teorizar y actuar desde la conciencia de género, para que en nuestra sociedad no haya mujeres violentadas, transgénero violentadas…

    Ya sobre el tema del artículo, super importante enfocarnos en lo de fondo, es decir el baile como parte de la aproximación, exploración y disfrute de la sexualidad lo vivimos todas y todos, lo que no podemos permitir es que en el baile como en cualquier otro aspecto de la sexualidad, uno de los integrantes de la pareja sea objetivado sexualmente, y el otro controle y domine la relación de poder… ahí radica el punto fundamental que debería generar el debate, y ahí todas y todos somos responsables, padres hijos hermanos tíos, profesores, alumnos, compañeros, compañeros, esposo, esposa, amigos, amigas, caso contrario, seguiremos señalando con el dedo, y obviamente culpando a quienes enfentan las relaciones inequitativas de poder, las mujeres.

    Abrazo Caro, hay que seguir en la lucha.

    PD: Tengo unos textos de teorías feministas por si te interesa leerlas.

    1. Caro dice:

      Gracias Pancho! gracias por tus comentarios, tu visión y tu posición! siempre seguiremos aprendiendo, conversando y luchando…
      un abrazo gigante!!

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