Desear, es saber que vas a morir…

Si fueras inmortal no desearías, tendrías el tiempo para cumpir todo lo que anhelas… pero no sentirías esas ansias, esas ganas de buscar, de luchar por ese algo. El esfuerzo no valdría la pena… tendrías miles de vidas para intentarlo… pero el hastío ganaría.

Si sabes que vas a morir, sabes que el tiempo apremia, que es tu única vida que es irrepetible…

(Parafraseando a Simone de Beauvoir- filósofa existencialista)

Simone de Beauvoir

Son tantas las veces en nuestra vida en las que nos es necesario aclarar el porqué de las cosas que hacemos, de las  que desistimos y principalmente de las que vivimos.

Creo que es precisamente para vivir, para tener el poder de nuestros sentidos, el poder de nuestras acciones, de nuestros deseos, es poder utilizarnos al máximo; no como instrumentos con cuerpos dóciles, de los que uno puede aprovechar hasta su deterioro, sino como seres humanos de razonamientos y sentimientos.

Es también construir un momento para encontrarse y disfrutarlo, disfrutar de uno mismo, de las sensaciones y todo lo que implica dejarse llevar por ellas.  Dejar que nos seduzcan las emociones, dejar sentir al cuerpo con la vista, diferenciar de entre las cosas del mundo a la belleza, quitándole el velo que las convenciones sociales le han puesto.

Esas necesidades del ser humano, no las aspiraciones del cuerpo ni los instintos, sino los deseos internos, los placeres del alma, que le dan el sentido de lo humano, son lo que nos diferencia en el mundo: los seres humanos actuamos por un deseo de sentir y saber que somos útiles, que podemos formarnos con los demás.

Pero en el mundo actual hemos dejado de usar los sentidos para sentir, esperando estímulos que nos acerque a algo “nuevo”, a algo no experimentado antes, ya no nos asombramos de todo cuanto vemos, como cuando algo nos resultaba diferente y sorprendente.  Hoy en día solo nos sorprenden los riesgos y los peligros, que aunque pueden subir nuestros niveles de adrenalina, lamentablemente solo duran un momento.

Pero en realidad lo que más preocupa es que hoy en día no nos sorprendemos de las cosas que parecen tan simples, pero en realidad pueden ser tan solo la superficie de una gran complejidad.  No nos sorprendemos de la vida y menos aún de la muerte, es tan norma escuchar y ver las muertes de centenares de personas, sin tener nada más que un momento de interés, pero continuando con esa “normalidad” pasiva, que llega a hacernos insensibles e invisibles.

La idea de “aprovecha el día” es vivir lo que tenemos en frente, no como si fuera el último día de tu vida, en el que se hace todo rápido y por última vez, sino conscientes de que el mundo no nos sirviera si es que no tuviéramos esa capacidad de forjar físicamente el deseo y la idea, lo únicamente nuestro… logrando reproducir esa fascinación que los otros y el mundo nos pueden dar.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Francisco dice:

    A sentir cada día como el primero, vivirlo como único y apreciarlo como si fuera el último =)

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