La ignorancia de insultar en kichwa…

… Llovía, eran más o menos las 6h30 de la tarde, yo caminaba rápido y viendo hacia abajo para no pisar los charcos.  En eso, de improviso, me golpeo con una señora, que iba tan o más rápido que yo.  Y, al tiempo, las dos decimos dos frases muy distintas:

Señora: “¡Chucha longa!”/ Caro: “¡uy perdón!”

Mi sorpresa por sus palabras fue tal que me quedé pasmada… quise responder con alguna frase de indignación, porque el incidente no fue tan grave como para su primera palabra, que no me insultó sino que me impactó, por el uso de la segunda.

Desde quién sabe cuándo (seguramente desde la colonización española) se utilizan en Ecuador palabras kichwas, de las que ni se conocen el significado, de forma despectiva o como insultos.  Como dirían por ahí… “¡Cuánta ignorancia!”.

Este episodio me hizo reflexionar sobre el idioma, la cultura y el lenguaje.  Dado que no solo despreciamos un lenguaje que forma parte de nuestra cotidianidad y ancestralidad andina, sino que estamos menospreciando a una riquísima cultura de la que somos parte y a la que debemos, al menos, algunos de los rasgos culturales más valiosos que tenemos, para no ser solo una vil copia del individuo europeizado y occidentalizado.

He tenido la desgracia de oír a muchas personas en varias y diversas ocasiones decir “¡qué longo!” o “¡cholazo!” para describir algo que les parece de mal gusto; “runa” o “¡qué indio!” a una persona que no cumple con lo que se considera ‘cool‘, y entre otras muchas más palabras que, sin saber qué significan, son usadas con desprecio por estas personas y ofenden a quienes las escuchan.  Eso no solo demuestra la profunda ignorancia en la que las actuales y nuevas generaciones vivimos, sino también la pobreza con la que manejamos nuestra propia lengua, la falta de léxico y hasta de imaginación para intentar adjetivizar con mucha más astucia.

Para muchas personas la cultura indígena no es la suya, no la reconocen como un elemento más de su sociedad, no se sienten identificados en lo más mínimo.  Eso lo respeto, porque es más sensato reconocerse en algo que se sienta como propio y no obligarse a reconocerse una cultura ajena.  Mas la invisibilización a la que la cultura indígena a sido sometida durante décadas, acaba cada vez que legitimizamos sus símbolos, sus tradiciones y ritualidades, al igual que su lenguaje.

Intento conocer más de esa cultura, de su concepción del mundo, de sus modos de vida… intento apoyar a un reconocimiento verdadero en la sociedad que le ha dado la espalda, la tierra para trabajar y una serie de complejos y miedos como los que hoy nos envuelven en mordazas.

Ahora les comparto algunos de los significados tan distintos y tan complejos de las palabras que mal se utilizan para insultar y ofender:

Longo/a: Joven

Runa: Ser humano

Mushuck runa: hombre nuevo (esto me lo dijo palulo)

Cholo: Gentilicio de una población de sangre mixta o mestiza.  (O sea todos somos cholos de una u otra manera)

Indio: Poblador nativo/originario de América.[1]

Este blog está abierto para que aporten con palabras en otros idiomas, cualquiera que este fuera, que se usan para menospreciar, insultar, despreciar o para cualquier otro fin que no sea su propio significado.


[1] www.wikipedia.com

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. iPab dice:

    Lastimosamente nos encontramos en un pueblo donde lo de afuera es mejor, y lo autótono es feo[?]. No lo sabremos, recuerda que estamos en una sociedad aunque no lo aceptemos, racista, fascista, y con tendencia a la cultura occidental.

    No debemos negar que alguna vez hemos usado la palabra indio, de forma despectiva, porque estaríamos mintiendonos.

    El problema, es quizá, que nunca nos enseñaron a amar lo nuestro, a lo que creció desde antes, a olvidar nuestras costumbres, a aceptar lo que el pasado nos arraiga.

    Es un tanto difícil cambiarla de un momento para el otro, pero si estoy totalmente seguro que podremos cambiarla de a poquito.

    iPab

  2. nelsonsaman dice:

    LONGO, según el Profesor ecuatoriano, Nelson Riascos, viene del latín, que quiere decir “elongar” o crecer. Se utilizaba en el inicio de la colonia para indicar que el niño mestizo, que ahora vivía en la casa de su padre español estaba creciendo y decían “esta elongando”. Por lo que se adoptó al joven el apelativo LONGO como término algo despectivo por parte de la familia española.

  3. Roberto Iturralde dice:

    Esta lectura me motiva para salir de la ignorancia en el uso del lenguaje.
    Agradecido estoy

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