La comunicación: evolución imparable (del periódico a la crónica)

La forma en la que la comunicación ha avanzado dentro de la historia de la humanidad es extensa e intimidante y el ser humano la ha desarrollado de diferentes maneras para que llegue a ser lo más óptima y sencilla posible; es así que hoy en día resulta igual de fácil comunicarse con un coterráneo como  con algún ciudadano del mundo que se encuentre a millones de kilómetros de distancia.  La rapidez inconcebible con la que los medios de comunicación se renuevan, se inventan y se vinculan, tanto así que parece obra de visionarios inventores que hicieron realidad ficciones antes inimaginables de realizar, ficciones de la comunicación que hoy en día son realidades a las que nos hemos hecho dependientes.

Más al conocer los albores de las formas más básicas con las que las antiguas generaciones se enteraban de los sucesos en su entorno, podríamos marcar una larga línea hacía el pasado que nos dirige desde la comunicación oral, en la que la información se convertía en la herencia de la que se hacían acreedores los hijos desde padres, ancianos o jefes de la comunidad.; llegando hasta los más avanzados usos del internet que constantemente nos bombardean de información y publicidad.

El nacimiento de un medio de comunicación masiva: el periódico

La forma de tratar la información no era la misma que la de siglos pasados.  La primera y muy básica noción de un medio para hacer enterar a las personas sobre asuntos de relevancia, que le era útil al Estado y que proveyeran información al público sobre sus actividades, intentando con esto la aceptación popular o el conocimiento de nuevas leyes, fue dado en la antigua Roma:

“el primer periódico en sentido estricto, fue aquel que Julio César hizo colocar en el foro romano y al cual denominó el Acta diurna, en el siglo I.”[1]

Una rudimentaria forma de lo que hoy conocemos como periódico.  Pero en sí, el periódico como tal, aparece con el vertiginoso desarrollo de las máquinas, el novedoso uso del vapor y con el mejoramiento de la imprenta por parte del alemán Gutenberg (ya creada en el siglo XI por los chinos[2]).

En Alemania es el primer país donde se distribuyen historias sobre los acontecimientos sociales:

“a finales del siglo XV se distribuía entre la población una especie de panfleto con historias sensacionalistas en conjunto con los eventos noticiosos más relevantes.”[3]

Era aquella una forma primitiva de entregar información, generalmente se hablaba sobre las actividades de los gobiernos y datos informativos de interés común que eran abordados de la manera más sencilla posible.

El libro “Géneros Periodísticos” del periodista Juan Garguverich realiza una exploración en el pasado de los medios de comunicación y explica la forma simple en la que se exponía la información en estas primeras publicaciones:

“se trataba sólo de una mezcla de informaciones diversas, sobre hechos sucedidos bastante tiempo atrás de la fecha  de publicación, (…) las cosas se contaban del modo más natural posible y en estricto orden cronológico.”[4]

En países como España el periodismo tenía un fuerte vínculo con lo literario, que fue muy difícil romper y que hacía diferenciar notablemente estas formas de relatar los hechos con los nuevos estilos de periodismo, que se estaban captando en los demás países europeos y principalmente en los Estados Unidos.  Este país, al contar con un amplio y veloz desarrollo del capitalismo, fue el pionero en marcar un tipo de periodismo que se diferenciara de las técnicas utilizadas por la literatura.  España queda así como la referencia del estilo antiguo de informar, y la Escuela Norteamericana de Periodismo empieza, por otro lado, a influir con innovaciones propias de la visión capitalista de la información, tratada como mercancía, reducida y manipulada para dar paso a la onerosa labor de la publicidad.

El periodismo antiguo se caracteriza entonces por:

“el desprecio de las formas gráficas, largas columnas, sin ilustraciones o muy pocas. Las noticias largas contadas de modo cronológico (…) artículos en los que predomina el tono personal, que llevan firma y se busca colaboradores connotados en el campo literario.”  Mientras que el “periodismo moderno (…) introduce el diagramado, ilustra las noticias, aumenta el tamaño de los titulares (y) desaparece la personalización de la redacción”, es más las noticias son redactadas “casi de modo telegráfico”[5].

Ya en los años 40, el ímpetu norteamericano por la exactitud y la “objetividad” alcanza su clímax, para luego llegar a convertirse en una forma explicativa e interpretativa de hacer conocer a la gente hechos trascendentales.

Marcando un estilo, renovando la noticia

El género periodístico que más vio su evolución en este paso del estilo antiguo al renovado estilo estadounidense fue la noticia ya que en un principio, en Europa, los antiguos “mercaderes de noticias, hábiles para recoger informaciones” eran pagados por la nobleza para recibir datos sobre los acontecimientos en países vecinos con los que competían por su esplendor, gusto por las letras e interés por lo exterior.   En muchas ocasiones las noticias fueron para

“el  fin privado de monarcas que querían airear grandezas (y) para propagar determinados hechos.”[6]

En el siglo XIX en cambio se empieza ya la diferenciación de periodismo de información y periodismo de opinión, y en el mismo siglo se crea la “Associated Press” en razón de los costos de la transmisión de noticias.  Esta asociación de prensa desarrolla un método para escribir las noticias usado hasta la actualidad, la “Pirámide invertida”[7] que intenta recopilar en los primeros párrafos de la información los datos principales y más trascendentales del hecho a contar.  La evolución de la noticia cómo el principal y más básico género periodístico utilizado en los diarios llega a diferenciarse según el estilo del periodista, pero manteniendo los elementos bases de la propuesta norteamericana.  Joseph Pulitzer, declaraba que lo que una noticia debe contender e:

“humor, vigor descriptivo, originalidad, buen estilo literario, condensación impecable y ¡exactitud, exactitud, exactitud!”[8]

Y uno de los elementos que más caracteriza a la noticia en la modernidad es la condensación, realizar descripciones concisas, sencillas y claras de los acontecimientos.

Un diálogo reformulado y un arma: la entrevista

El instrumento que durante siglos ha prevalecido para la obtención de información, por el hecho de ser la más básica herramienta, es el arte de preguntar.  En la antigua Grecia los diálogos eran la forma en la que los filósofos lograban discernir sobre temas que aquejaban su vida diaria, realizando lo que se denomina “conversación argumental”.  La entrevista llega a pasar por varios grados: desde el diálogo literario, pasando por el diálogo periodístico que “nace a fines del siglo XVIII (…) en el que locutores antagónicos que exponen ideas de actualidad.”, el cual desaparece paulatinamente al ser reemplazado por la entrevista- periodística que incluía (dejando detrás  a la ficción de un diálogo) “la transcripción textual de un diálogo entre un periodista y un personaje real”[9] para obtener de ello un tipo de información especializada dependiendo del asunto que domine el entrevistado.

La llamada interviú (del inglés interview) resultó ser uno de los géneros más explorados, dominados y explotados por casi todos los periodistas, quienes hicieron de este la manera más popular de obtener detalles más específicos sobre un tema y dirigidos hacia el personaje.  Los entrevistadores actuales han desarrollado tanto el género que no solo lo han convertido en una herramienta que revela detalles, datos, contextos, sino que también se ha convertido en el arma que el periodista ha empezado a usar para inquirir en los temas tabúes u ocultos para el público en general, que con audacia, valentía y precisión a llevado a grandes entrevistadores a ser temidos por los personajes invitados a ser parte de un banquillo de los acusados.

Antes de informar contar: la crónica

Relatar hechos de forma sencilla y en el orden cronológico en el que fueron sucediendo fue la primera forma de hacer periodismo:

“se los llamó a los artículos de periódico, simplemente con el título genérico de “crónicas””[10];

estas crónicas se caracterizan por ser más del estilo del historiador que del periodista y en lo que se centraban era en contar historias, vivencias, ubicar lugares, describir a la gente, sus actividades, el comercio.  Nacen con el descubrimiento del Nuevo Mundo las crónicas narrativas de la vida en el nuevo continente.

Con el paso del tiempo estas se vuelven una de las nuevas “técnicas de escribir, de narrar sucesos y mediante la sistematización (…) se fijan límites”[11] logrando que está cuente historias que desde la individualidad de una narración específica identifique a la colectividad y la describa.

¿Evolución o involución de la comunicación?

La evolución que el periódico y los géneros periodísticos llegaron a tener, hizo que estos no se limiten únicamente a distribuir o compartir datos o informes, como en los albores del periodismo formal se hacía; sino además interesarse por la utópica objetividad, la contextualización, la precisión y principalmente por la interpretación y el análisis de los sucesos que marcan la coyuntura.

No obstante en la actualidad los medios se han vuelto presas de la inmediatez y los objetivos capitalistas, no tanto de informar fielmente, con calidad y en el sentido estricto que la ética periodística propone hacerlo, sino llegando a mercantilizar la información, arriesgándola a ser mutilada, controlada y hasta maniatada por la publicidad que se posiciona como el elemento que mantiene a un medio con vida.  Y es de esa manera en la que la forma de escribir dentro de los medios impresos cambió, los detalles quedaron fuera, las explicaciones también, la pregunta llega a ser, ¿evolucionó o involucionó?

Aún con todos los recursos tecnológicos, los modelos de comunicación que explican las mejores maneras de llegar a interesar al público y las diversísimas formas de conectarse con él, la prensa se vende y eso la hace un negocio (uno muy lucrativo), corruptible y degradable que ya casi no se interesa por la gente, por el lector, por lograr que el lector se interese, discurra e investigue, sino por que el lector compre, mire, se asombre y sea convencido por las grandes letras amarillas.  En la actualidad el internet ha cambiado esa forma de tratar la información, ya que se ha abierto el panorama para que el acceso a ella sea no sólo gratuito y fácil sino descomunal la cantidad de datos que se pueden tener, lo que trae a la discusión el problema de la confusión y la saturación, dos fenómenos que aún no se definen si son otra forma de direccionar y domar a la masa o de darle herramientas que enriquezcan su vida y la hagan más simple.


[1] Internet: http://es.wikipedia.org/wiki/Periodismo, bajado el 11 de Septiembre de 2009.

 

[2] Internet: http://es.wikipedia.org/wiki/Imprenta, bajado el 11 de Septiembre de 2009.

[3] Internet: http://infinitedesing.blogspot.com/2008/01/evolucin-de-las-tipografas-y-desarrollo.html,

bajado el 13 de Septiembre de 2009.

[4] GARGUREVICH, Juan, “Los Géneros Periodísticos”, Primera edición, Quito – Ecuador, 1982, CIESPAL, p.13. Biblioteca de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central del Ecuador.

[5] Ob. Cit. P. 15

[6] Ob. Cit. P. 29

[7] Ob. Cit. P. 34

[8] GARGUREVICH, Juan, “Los Géneros Periodísticos”, Primera edición, Quito – Ecuador, 1982, CIESPAL, p.35

[9] Ob. Cit. P. 73

[10] Ob. Cit. P. 109

[11] Ob. Cit. P. 111

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